domingo, 12 de septiembre de 2010

una historia sin final...


Olía a gardenias suaves y se había puesto lencería negra, lo esperaba
Desde esa mañana que estaba ansiosa aguardando la noche, era martes y él los martes iba a su casa a cenar
Le había preparado su comida preferida, había ordenado el departamento y había encendido velas perfumadas con vainilla, que mezcladas con el aroma de su pelo y la penumbra, le daban al ambiente un aire especial que a él siempre le había gustado
Eran algo más de las ocho, por lo tanto se habia puesto el vestido y dado algun retoque al maquillaje, el pelo lo tenia divino...suelto y cayendo suave sobre los hombros. Iba y venía dandole la última mirada a todo y sonreía conforme.
A las nueve más o menos había puesto la música muy suave y se habia servido un poco de whisky, en cualquier momento sonaría el timbre.
Media hora mas tarde y ante un silencio absoluto, había empezado a ponerse inquieta, especialmente porque no le respondía el celular y no lograba comunicarse ni saber nada de él.
Cerca de las diez, ya se había quitado su vestido e iba por la segunda medida de alcohol, recostada en el sofá lagrimeando y sin saber qué hacer cuando sonó el timbre
Era su hermana, que llegaba con flores, unas fresias hermosas que había comprado al bajar del subte y unas manzanas rojas deliciosas que eran sus preferidas.
Entró hablando hasta por los codos diciendo que el bondi se había desviado y que por eso se había demorado pero que ya todo estaba encaminado y que pasarían la noche juntas.
Paró un segundo para tomar aire y la miró a los ojos y alli se dio cuenta que estaba llorando, hizo un segundo de silencio y entendio lo que estaba pasando.
Le quitó el vaso de la mano llevandola al sofá y hablándole con muchisimo amor empezó a repetir la vieja historia del accidente donde su hombre había muerto hacía varios años ya...aún sabiendo que no iba a ser la última vez que se la contara de nuevo

miércoles, 1 de septiembre de 2010

luz

En un día tan igual a todos que ni siquiera me daban ganas de saber si había sol o llovía, de esos días en que hasta me cuesta salir de entre las cobijas o tomar mi café mirando la gente desde mi ventana...

En ese día desapacible que solo zapateaba en mi cabeza los últimos acontecimientos y en el que yo deseaba desesperadamente dejar de oir ese taconeo que me taladraba...

Justo en un día así, mi cel vibró en algún lugar sobre mi mesa de noche...

"caminaste por mis brasas, te soñé en la oscuridad, te estreché contra mi luz, luz, luuuuuuuuuuuz del alma, soy un hombre que espera el alba...O sea, mis ganas de abrazarte fuerte contra mí"

Luego, hasta el café tenía tu sabor...