
Olía a gardenias suaves y se había puesto lencería negra, lo esperaba
Desde esa mañana que estaba ansiosa aguardando la noche, era martes y él los martes iba a su casa a cenar
Le había preparado su comida preferida, había ordenado el departamento y había encendido velas perfumadas con vainilla, que mezcladas con el aroma de su pelo y la penumbra, le daban al ambiente un aire especial que a él siempre le había gustado
Eran algo más de las ocho, por lo tanto se habia puesto el vestido y dado algun retoque al maquillaje, el pelo lo tenia divino...suelto y cayendo suave sobre los hombros. Iba y venía dandole la última mirada a todo y sonreía conforme.
A las nueve más o menos había puesto la música muy suave y se habia servido un poco de whisky, en cualquier momento sonaría el timbre.
Media hora mas tarde y ante un silencio absoluto, había empezado a ponerse inquieta, especialmente porque no le respondía el celular y no lograba comunicarse ni saber nada de él.
Cerca de las diez, ya se había quitado su vestido e iba por la segunda medida de alcohol, recostada en el sofá lagrimeando y sin saber qué hacer cuando sonó el timbre
Era su hermana, que llegaba con flores, unas fresias hermosas que había comprado al bajar del subte y unas manzanas rojas deliciosas que eran sus preferidas.
Entró hablando hasta por los codos diciendo que el bondi se había desviado y que por eso se había demorado pero que ya todo estaba encaminado y que pasarían la noche juntas.
Paró un segundo para tomar aire y la miró a los ojos y alli se dio cuenta que estaba llorando, hizo un segundo de silencio y entendio lo que estaba pasando.
Le quitó el vaso de la mano llevandola al sofá y hablándole con muchisimo amor empezó a repetir la vieja historia del accidente donde su hombre había muerto hacía varios años ya...aún sabiendo que no iba a ser la última vez que se la contara de nuevo







