martes, 20 de julio de 2010

unas fotos hot...



Aburridísmo ya en Federico Lacroze y aún debía
llegar a Carlos Pellegrini, ese mediodía el trayecto en el subte se
había puesto especialmente pesado. Si bien a esa hora viajaba tranquilo,
ese día no tenía ningunas ganas de ir a trabajar y el mal humor que
tenía hacía que no se soportara ni él mismo.
Ni siquiera
la música de su celular conseguía relajarlo, se había recostado en el
asiento y había estirado las piernas de una forma tal que ni en su casa
podría estar más cómodo. Los lentes de sol por lo menos ocultaban parte
de su fastidio al resto de la gente
Estaba
ubicado en la mitad del coche aproximadamente y cuando la formación se
detuvo en Callao estaba mirando a una mujer que se levantó de repente y
salio apurada casi cuando las puertas se cerraban arrancando de nuevo
En cuestión
de segundos ella quedó afuera y el tren prosiguió su recorrido, pero
allí se dio cuenta que en esa maniobra, ella habia perdido su celular
Se levantó
con pocas ganas, lo levantó del piso y se puso a ver si encontraba la
forma de devolvérselo.
Así fue que estuvo viendo las fotos que estaban
alli guardadas, un par de nenes, solos o juntos, esos mismos nenes con
ella, fotos familiares y toda una carpeta con fotos hot, donde la
reconoció a ella en distintas poses...ya llegaba a su estación, bajó
apurado y guardó el teléfono para verlo mas en detalle, esa noche en su
casa.

Al regresar
del trabajo casi ni pensaba en el tema del celular, pero al vaciar sus
bolsillos lo volvio a encontrar y a recordar todo. Mientras se calentaba
algo de pizza de la noche anterior retomó lo que había dejado
pendiente. Se detuvo especialmente en las fotos hot y de alli se fue a
la casilla de mensajes para conocer un poco mas de esa mujer
Durante
varios días volvió a lo mismo, a mirarla, a imaginarla, a tratar de
hacer una imagen en su cabeza , esas fotos y esos mensajes lo calentaban
y mucho.

Como quince
días después, yendo al trabajo la vio en el subte. Estaba allí parada,
perdida en sus pensamientos, la miró mucho, quería asegurarse que era
ella y mientras lo corroboraba sentía que se le aceleraba el pulso, la
imagenes vistas y los textos caían en su cabeza como fichas...una detrás
de otra y por supuesto saltó la disyuntiva de qué hacer

Obviamente
no tenía encima el celular pero definitivamente iba a hablarle, decirle
que había encontrado su teléfono y proponerle encontrarse para
devolvérselo, llamarla, algo...quería conocerla. Y así lo hizo, esa
mujer ya casi le resultaba familiar de tanto que la había mirado y
leído. Y ahora tenerla ahi delante sintió que el cuerpo se le sacudió
internamente y hasta tuvo también un principio de ereccion. Sin pensarlo
un segundo más se levantó y fue directo a encararla.

Ella en un
principio lo miró casi sin entender nada hasta que despues de a poco una
sonrisa empezó a dibujársele en la cara y a contestarle sobre todo
reconociendo que le alegraba poder recuperar su teléfono. Charlaron
animadamente hasta Callao, que era donde ella se bajaba, en realidad
bajaron los dos para redondear la conversación y volver a encontrarse

Era bonita
de verdad, suelta para hablar, seducía desde la sencillez, la cabeza de
él estaba partida al medio, por una lado las imágenes del celu y por el
otro el esfuerzo para concentrarse en lo que hablaba. Desplegó todo su
carisma para tratar de que ella lo viera en su mejor imagen y a la vez
intentaba relajar los músculos de su cara para no quedar tan en
evidencia
Cuando por fin la conversación llegó al punto
de arreglar un encuentro, él dió el pequeño salto y ella, apoyandole su
mano en el brazo a la vez que le sonreía de una manera increible, le dio
el telefono de su marido para que concretara la devolución del celular

Así sin más,
sin vueltas previas, sin anestesia, lo bajó a la realidad mas pura. Le
extendió una tarjeta de un estudio de abogado y le dijo que le agradecía
enormemente su generosidad por devolverle lo que ya daba por perdido

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